Licenciar contenido a la inteligencia artificial no es una rendición, es una negociación tardía
Mientras algunos medios litigan contra las plataformas de IA por el uso de sus contenidos, otros ya negocian licencias directas. La pregunta que debería importarnos no es cuál bando tiene razón, sino por qué se tardó tanto en sentarse a negociar.
Durante casi dos años, la industria de medios discutió la irrupción de la inteligencia artificial generativa como si fuera un fenómeno pasajero que bastaba con litigar hasta que se cansara. No se cansó, y el litigio sigue abierto en varias jurisdicciones sin una resolución a la vista.
Mientras tanto, grupos editoriales como Prisa Media avanzaron por la otra vía: negociar licencias directas con las mismas compañías de IA, primero con OpenAI, luego con el programa de noticias de Amazon y ahora con Meta.
El costo de no decidir
No decidir también es una decisión, y en este caso significó dos años de tráfico regalado sin compensación.
Cada mes que un medio pasa indeciso entre litigar y negociar es tráfico, datos y contenido que ya está siendo utilizado para entrenar y alimentar esos sistemas, con o sin acuerdo formal de por medio.
La negociación directa no resuelve todos los problemas —el valor de estos acuerdos sigue siendo opaco y desigual entre editores grandes y pequeños— pero al menos reconoce una realidad que el litigio, por sí solo, no puede: la relación entre periodismo e inteligencia artificial ya existe, con o sin nuestro consentimiento explícito. La pregunta útil es en qué términos se da.